Una ley que no es compasiva:
por qué decimos NO al proyecto de eutanasia
Por Verónica García – Rock en la Resistencia
En Uruguay avanza en el Parlamento un proyecto de ley de eutanasia presentado como un acto de dignidad, libertad y compasión. Pero cuando se lo analiza en detalle, sin eufemismos ni marketing político, se revela como un mecanismo que abre la puerta a la muerte inducida sin garantías legales, sin contralores externos y con claros conflictos de intereses.
Desde nuestro programa Rock en la Resistencia, no solo manifestamos nuestra oposición firme a este proyecto, sino que hemos iniciado —junto a ciudadanos, referentes del ámbito de la salud y actores políticos— una campaña de recolección de firmas para frenar su aprobación o al menos presionar para que se reformule profundamente. Porque entendemos que una ley mal hecha puede ser más peligrosa que la ausencia de ley.
Un proyecto sin control judicial, sin familia, sin garantías
Este proyecto permite que una persona solicite que se le provoque la muerte sin intervención de un juez, sin evaluación psiquiátrica externa y sin que exista la obligación legal de informar a sus familiares. La decisión puede ser tomada por dos médicos pertenecientes a la misma institución, sin supervisión externa, sin segunda opinión imparcial, y sin separación entre quienes aprueban el procedimiento y quienes se ven beneficiados por su resultado.
Un conflicto de intereses brutal
Uno de los puntos más alarmantes es que el procedimiento puede ser avalado por médicos que trabajan para la misma mutualista o prestador de salud donde está internado el paciente. Es decir: la institución que sostiene el costo de mantener con vida a esa persona —con fármacos, estudios, personal, camas— es la misma que autoriza su muerte.
Esto representa un conflicto de intereses inaceptable, que en cualquier otro ámbito sería escandaloso. Pero aquí se intenta presentar como un acto de piedad. ¿Quién asegura que esa decisión no estará motivada —aunque sea inconscientemente— por cuestiones económicas? ¿Qué garantías reales tiene el paciente de que se está decidiendo en función de su bienestar y no del ahorro institucional?
La reacción ciudadana: una voz que crece
Ante este panorama, desde Rock en la Resistencia impulsamos una campaña de firmas con tres objetivos claros:
- Detener o reformular profundamente este proyecto.
- Desenmascarar su contenido real, lejos del maquillaje compasivo.
- Y demostrar a los legisladores que existe una masa crítica de ciudadanos informados y movilizados que rechaza esta lógica de muerte institucionalizada.
A esta iniciativa se han sumado ya referentes políticos de distintas corrientes, convencidos de que esto no es un tema de derecha o izquierda, sino de ética y sentido común.
No estamos en contra de aliviar el sufrimiento. Estamos a favor de proteger la vida.
Sabemos que existen enfermedades terminales devastadoras. Que el dolor físico y emocional puede volverse insoportable. Pero la respuesta no puede ser una ley que deja al paciente solo frente al abismo, sin juez, sin familia, y con médicos que responden a una institución con intereses financieros en juego.
Una sociedad verdaderamente humana no abre la puerta a la muerte sin haber garantizado antes todos los medios para acompañar la vida con dignidad. Este proyecto no representa compasión: representa abandono legislado.
¿Qué podés hacer vos?
Sumarte. Firmar. Compartir. Informarte. Porque si permitimos que se legalice la muerte sin garantías, mañana podríamos lamentar silencios que ya no se pueden revertir.
Porque no se puede hablar de libertad, cuando lo que se está firmando es el retroceso más grave del humanismo en nuestro sistema de salud.